Esta vivienda de 205 metros cuadrados del centro de Madrid bebe de una época clásica para implementar lo mejor de ella, y con la dosis precisa de elegancia de la mano del interiorista Ricardo De la Torre. Todos los paramentos verticales existentes se tiraron abajo y se redistribuyó cada espacio, ya que el objetivo principal del proyecto consistía en empezar de cero para crear un lienzo en blanco, con una zona social diurna, amplia y luminosa.
Asimismo, se quería destacar las obras de arte recopiladas por los propietarios durante sus viajes. Además, la distribución de la vivienda tras su reforma integral también refleja esta visión. Ahora dispone de un hall monumental de entrada, un salón principal que se conecta a una sala de estar con librería, un comedor con puertas correderas que llevan a la cocina, un pasillo que conduce a las habitaciones y una cuidadosa selección de elementos que dan vida a cada espacio donde la fluidez es imperante.
Cada una de sus habitaciones viene con una cuidadosa selección de mobiliario, con fibras recicladas, diseñado por el mismo Ricardo de la Torre. El estilo de la casa es atemporal, debido en gran medida a que las tonalidades azules, se convierten en las protagonistas. Hay que resaltar los suelos de la vivienda que trazan dibujos únicos realizados en mármol de diferentes tonos en el hall, el salón, los baños o la cocina.
Se buscaba que las texturas añadieran profundidad y calidez a cada estancia. Pero la gran clave de esta rehabilitación es que, pese a las intervenciones estructurales que se han dado, Ricardo de la Torre ha conseguido mantener intacta la esencia original del apartamento, su autenticidad, y a través de un equilibrio entre lo antiguo y lo más contemporáneo. Un gran acierto cuando se trata, ahora más que nunca, de dar vida a residencias personalizadas que puedan crecer y evolucionar de la mano de quienes las habitan.