Ricardo de la Torre firma la reforma de este ático de los años 60 en la que se ha ganado altura en los techos y en el diseño. La petición del cliente fue crear espacios abiertos con mucha luz y ganar altura en la vivienda, ya que este tipo de construcción tiene los techos bajos.
El proyecto derrocha elegancia y pureza, con un delicado interiorismo en el que el diseño y el arte llenan de vida espacios precisos y amplios. De ser un espacio compartimentado y oscuro, el piso se ha transformado en un concepto abierto, que juega con la flexibilidad a través de puertas correderas y, sobre todo, muy luminoso. Especialmente la zona común, en la que cocina, comedor y salón comparten espacio y se comunican de forma directa con la terraza de la vivienda.
En la vivienda destacan algunas soluciones diseñadas a medida por Ricardo de la Torre, como es el caso de gran mueble del salón, hecho de madera, que aprovecha el espacio añadiendo mucho almacenaje con estilo. De esta forma, se salvaba el escalonado de paredes, ya que es un muro colindante con el edificio y tiene partes más retranqueadas que otras. Además de estanterías y espacio de almacenaje, la pieza integra un elegante mueble bar.
Muy cerca, en la cocina, se instalaron unas puertas correderas y una división de listones de madera que comunican y delimitan el espacio. Las puertas correderas que dan a salón ha sido una solución para tener más intimidad cuando fuera necesaria. El ático cuenta con tres dormitorios con baños incorporados, uno de ellos, el principal, con vestidor y salida a la terraza. Todo el diseño es de Ricardo de la Torre, incluyendo el cabecero, mesillas de noche, lámparas de sobremesa y banquetas.
El mayor reto del proyecto fue jugar con diferentes materiales en los suelos, desde la entrada hasta la terraza, formando dibujos geométricos de gran tamaño, haciéndolo muy sutil y elegante.